La detención de esta privada privación,
talit que descubre lo declinado
de la montaña del ciruelo, suspende
la flor de fuji en su gravedad.
Para no emanar matanza
hay que cuidarse de lo que uno se llena la boca.
La visión de texturas que se suceden,
batalla a batalla,
encarnando las mortajas
de lo germinal,
ecos, lazos
adheridos
con suma prudencia
a la pulpa final,
ese instante previo
-entrevisto reverdeciente-
a la ficción de la piel.
domingo 3 de enero de 2010
jueves 31 de diciembre de 2009
Santiago
Hermano, qué infelicidad
nos aproxima
qué mutilación
nos impide la supervivencia.
Soy la que espera
detrás del florecimiento
del aún no acaecido
jardín.
Tu guitarra es la expresión
de nuestro sublime desencuentro
en este cotidiano
trayecto hacia la casa.
La gente y su sordera
privada,
de aquel punteo,
que nos convoca,
qué descontrolada motivación
nos ha llevado a este aprendizaje de la violencia.
No hay culpables en este des
concierto
frente a lo sagrado,
solsticio ocular, la inquietud
del espacio de lo que escucha,
de lo que habla, se hace abstracción:
(cuando se cierran las ventanas
cuando la casa se aleja de nuestro
frío
para acercarse a nuestra fiebre,
las manos de mamá
y su pañuelo mojado
bajan los pájaros de la cabeza).
Sudarios y alas sobre la historia,
canto que cubre lo evocado
para que suceda el eclipse:
Nuestra madre (la otra, la de las flores famélicas, la de las flores flamencas)
nos ha dicho
que el silencio de las castañuelas
puede convocar al baile.
Nuestros ojos,
pequeños y desparramados,
astillas de vidrio,
nos aproxima
qué mutilación
nos impide la supervivencia.
Soy la que espera
detrás del florecimiento
del aún no acaecido
jardín.
Tu guitarra es la expresión
de nuestro sublime desencuentro
en este cotidiano
trayecto hacia la casa.
La gente y su sordera
privada,
de aquel punteo,
que nos convoca,
qué descontrolada motivación
nos ha llevado a este aprendizaje de la violencia.
No hay culpables en este des
concierto
frente a lo sagrado,
solsticio ocular, la inquietud
del espacio de lo que escucha,
de lo que habla, se hace abstracción:
(cuando se cierran las ventanas
cuando la casa se aleja de nuestro
frío
para acercarse a nuestra fiebre,
las manos de mamá
y su pañuelo mojado
bajan los pájaros de la cabeza).
Sudarios y alas sobre la historia,
canto que cubre lo evocado
para que suceda el eclipse:
Nuestra madre (la otra, la de las flores famélicas, la de las flores flamencas)
nos ha dicho
que el silencio de las castañuelas
puede convocar al baile.
Nuestros ojos,
pequeños y desparramados,
astillas de vidrio,
en puntitas de pie.
Nuestro cuerpo, trazo
perpendicular
sobre el misterio que ha rodeado
la palma de mis manos,
qué temor ha vinculado nuestra sensibilidad
a lo inefable.
Nuestro cuerpo, trazo
perpendicular
sobre el misterio que ha rodeado
la palma de mis manos,
qué temor ha vinculado nuestra sensibilidad
a lo inefable.
viernes 18 de diciembre de 2009
viernes 27 de noviembre de 2009
No Existís
Pronuncio: No existís.
No existís pero pronuncio.
Cuando Amor dicta
tomo nota.
Yo escribo
con lápiz y papel en mano.
El lápiz se desliza con la lentitud de lo pronunciado.
Y en el No-Decir
el tiempo que nos consagra
es el des-concierto
de la circulación de los cuerpos.
El tránsito de las sombras en el silencio
de una dualidad
que invierte las figuras
del infierno dantesco
en el ritmo activo
de la realidad del Hospital
“Público”. No existís.
No me mires: No existís.
Aliméntame del pan mórbido
de todos los días: No existís.
My love life: No me abrases.
Arrástrame en el fanatismo masivo: αηαηκι
No existís. Repíteme, mancíllame, recórreme,
Tergivérsame:
Cuando Amor dicta
yo escribo.
Reencárname en lo no-singular
de la belleza.
Alcánzame en el cenit
del No existís.
Húndeme el néctar de lo invisible.
He dicho: No existís.
Ya no pronuncio. Sólo soy una sombra más.
No existís pero pronuncio.
Cuando Amor dicta
tomo nota.
Yo escribo
con lápiz y papel en mano.
El lápiz se desliza con la lentitud de lo pronunciado.
Y en el No-Decir
el tiempo que nos consagra
es el des-concierto
de la circulación de los cuerpos.
El tránsito de las sombras en el silencio
de una dualidad
que invierte las figuras
del infierno dantesco
en el ritmo activo
de la realidad del Hospital
“Público”. No existís.
No me mires: No existís.
Aliméntame del pan mórbido
de todos los días: No existís.
My love life: No me abrases.
Arrástrame en el fanatismo masivo: αηαηκι
No existís. Repíteme, mancíllame, recórreme,
Tergivérsame:
Cuando Amor dicta
yo escribo.
Reencárname en lo no-singular
de la belleza.
Alcánzame en el cenit
del No existís.
Húndeme el néctar de lo invisible.
He dicho: No existís.
Ya no pronuncio. Sólo soy una sombra más.
Etiquetas:
Musa: Marcela Gasparini
miércoles 4 de noviembre de 2009
Espumas
Ahora el olvido trabaja
donde crecía el dolor.
El deseo es plural,
esquivo,
espuma y escama,
un dedo sobre la piel.
El amor,
un pez fosforescente
que huye del anzuelo
de la muerte.
María Victoria Ramos, el ojo de la tortuga, Ed. Último Reino, 2007.
donde crecía el dolor.
El deseo es plural,
esquivo,
espuma y escama,
un dedo sobre la piel.
El amor,
un pez fosforescente
que huye del anzuelo
de la muerte.
María Victoria Ramos, el ojo de la tortuga, Ed. Último Reino, 2007.
martes 6 de octubre de 2009
El cuero del amor
Curtidos como postes
por las partidas
y los fantasmas blancos
de los que se fueron,
envueltos en lonas
hablamos de pasión.
Nuestra pasión es la sal
en la que se cuelgan los pellejos
para hacer de una bisagra de piel
el cuero del amor.
John Berger, Páginas de la herida.
miércoles 26 de agosto de 2009
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